El sector del lujo, el otro fast fashion

La moda cada vez es más efímera. Es casi imposible seguir el paso de lo que se presenta, menos aún de las tendencias,  y la presión a la que se enfrentan los diseñadores de las grandes firmas es cada vez mayor.

En los últimos años hemos perdido a creadores como Alexander McQueen o L’Wren Scott, suicidios por los que no podemos culpar enteramente a la industria pero cuya posible responsabilidad tampoco puede quedar fuera.. A estos casos habría que sumar, por ejemplo, el abandono de Christophe Decarnin y en cierta medida también, el “caso Galliano” dos incidentes que no tuvieron el mismo resultado que los anteriores pero que sí han puesto en entredicho la salud mental de los trabajadores de la moda.

Y es que si hacemos cuentas, un diseñador encargado de una firma de moda hace cuatro colecciones al año: el Pre-Fall, otoño-invierno, Resort y primavera-verano. A eso hay que contar con que muchos se hacen cargo de una segunda línea (e incluso una tercera) y añade a esos las colecciones de accesorios, las colaboraciones y las colecciones extra que algunas firmas se sacan de la manga, como la presentada por Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli para conmemorar la apertura de la nueva flagship de Valentino en Nueva York.

Este apremio por producir nueva moda no solo afecta al proceso creativo sino también a las ventas de esas colecciones. Y es que por si el apremio de crear fuese poco, las cifras de ventas también tienen que cuadrar.

Esa rapidez en las ventas provoca situaciones como las que hemos visto en las últimas temporadas, colecciones que se presentan sobre la pasarela, al minuto pueden ser compradas en la web de las firmas o en tiendas multimarca que haya establecido una colaboración con las mismas.

Es el caso de Anthony Vaccarello, cuyos diseños para la colección primavera-verano 2015 de su firma homónima se podían comprar al día siguiente en Matchesfashion.com. Algo parecido pasó con Loewe y su colección estival. El debut de JW Anderson al frente de la dirección creativa de la firma española se podía comprar  a las pocas semanas en Net-a-Porter. Y eso que ya estábamos en pleno invierno. La misma suerte corren las colecciones de Jeremy Scott para Moschino, que incluso regala a los asistentes al desfile accesorios de las colecciones que se van a presentar, o algunas prendas de Topshop Unique, que también se podían comprar en la tienda online de la firma británica a las horas de su presentación.

Ya no basta con que Anna Dello Russo pueda llevar tus prendas al día siguiente de presentarlas sobre la pasarela, ahora ese privilegio lo debe tener todo hijo de vecino.